Se pone la chaqueta y se arregla la bufanda para salir. Decide que ya es hora y que ya esta cansada de esperar. Abre la puerta y justo entonces se da cuenta que el sol ya no está, que se esta haciendo de noche y que todo tiene ese color triste, como si todo se apagara.
Justo al cerrar la puerta suena su teléfono. Él la llama para pasarla a recoger y llevarla a un lugar donde no han ido nunca. Ese lugar que según dice le va a encantar y que le recordará a tantas cosas que creerá que está hecho a propósito, pensando en lo que ella ha vivido y que tiene miles de veces fotografiado: esa playa de colores de verano, el rojo sangre en las uñas de los pies, los cielos azules admirados desde siempre, el pastel de su madre que por mucho que lo intente nunca consigue imitar... Todo, todo esta en esas cuatro paredes a donde se dirigen según él.
Piensa que puede que sea un restaurante con aire nostálgico de luces cálidas y mesas pequeñas con fotografías de todos los rincones del mundo en la pared; o puede que sea el bar donde ver el fútbol ya que hoy hay partido y que resulte que esta al lado de un pueblo con mar en el que justo ahora acaban de hacer un concierto, como aquella vez; o puede que ese lugar que les espera sea solo un sueño que nazca de un cuento tonto que él le va a contar, como hacía su madre justo antes de dormirla cuando no levantaba ni dos palmos del suelo.
Ojalá sea el cuento, piensa. De hecho diría que sus ojos lo gritan porque hace demasiado tiempo que nadie le cuenta un cuento bonito. Entonces, delante de las lucecitas de su ciudad, él para el coche, se gira para coger su bolsa y le pregunta:
- ¿Vienes?
6 comentarios:
Claro -dijo ella-.
Besos.
Si es un acertijo, me encanta por la ensoñación que esconde. Si es un sueño, incluso me encanta más, porque hay un algo más de ensoñación, tal vez la pretensión de que alguna vez sea realidad. Si es la realidad de un hecho acontecido con pretensión de agradar, de encontrar la poesía que hay en lo mas cotidiano, de buscar un punto de encuentro pleno, rutilante dentro de la normalidad, pues entonces, me encanta mucho más porque es ¡el colmo, de el colmo!, y por supuesto, como respuesta inmediata a la pregunta la ya dada por torosalvaje: – “Claro.”
Creo que la vida esta llena de poesía; de poesía urbana, por supuesto, pero a fin de cuentas de poesía, que es ese resorte que casi nadie sabe donde está, pero si se toca convierte lo cotidiano en música celestial trasladándonos a ….. ( que cada cual le ponga un limite si es capaz)
Lo "de"- "el" "colmo" no es un error ortográfico, es la pretensión, quizás presuntuosa, de que lo bueno se expanda y no se contraiga. Tan sólo eso, una licencia sobre las estrictas reglas del juego; la simple pretensión, sin molestar a nadie, de intentar ser un poco más felices.
Interesante blog.Quisiera contar con tu visita también. Saludos.
Nos dejas con el buen sabor de que en esta historia, cada uno ponga su final.
Petonets petitona.
Claro i rotund TORO. així s'ha de ser :)
ARGAMENON, es cotidianidad, ensoñación, deseos de, realidades, un poco de todo. Supongo que la cuestión es siempre valorar lo que tenemos, el día a día, las cosas pequeñas y eso es muy importante.
Me gustó el NO error ortográfico, las licencias estan para tomarselas. Evidentemente.
Te visito luego XIXE. :D
Els finals haurien de ser oberts perquè cadascú se'ls faci seus CEL. Així les coses sempre serien més maques!
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