Me doy cuenta que vivo rodeada de personas valientes, de esas que hacen cosas admirables y por las que te sacarías el sombrero. Tengo suerte. Y hoy pensaré en ellas, en mis mujeres valientes. Porque ellas lo valen, sean las más jóvenes o las más mayores o las que ya se fueron pero que siguen aquí conmigo, ellas demuestran que poniéndole ganas al día a día las cosas salen, y salen bien, porque si quieres mucho una cosa la consigues o por lo menos, ellas demuestran que por el camino se aprende mucho y que si tus ideas te llevan al error pues que te puedes reponer. Ellas, además de valientes son fuertes, porque toman decisiones y las viven y se ríen y lloran y quieren. Ellas, las buenas de verdad, son las que están y las que por mucho que pase el tiempo seguirán ahí. Como mis abuelas, que ya se fueron, pero que alguna vez aparecen cuando ya sueño y hacen que a la mañana siguiente me despierte con una sonrisa.
Mis chicas toman decisiones y aunque tienen miedo, pánico incluso, cogen aire y siguen adelante, porque pueden, quieren y van a hacer todo lo que les apetezca. Una se va lejos a que le enseñen muchas cosas, otra ha tomado una decisión que la hace dudar pero que tenía que tomar y yo siempre estaré a su lado por si necesita que haya alguien al otro lado del teléfono o que le de un abrazo sin decir nada más. La tercera es la que me trajo a este mundo de locos, que aunque la salud apriete, ella sigue como siempre y con una sonrisa enorme. Y de las dos que ya no están, pues de ellas todo, las ganas, eso de querer sin pedir nada a cambio.
Hoy por mis mujeres valientes, que esta semana es su semana, para lo bueno y lo malo.
com es pot arribar a estimar tant joder...